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lunes, 21 noviembre 2022 10:45
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Proyecto CamDem: sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables con la demencia
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: envejecimiento saludable , participación , comunidadesamigables , ciudad amigable , colaboración , trabajo en equipo , proyecto , organizaciones
Ángel Yagüe Criado. Coodinador del Proyecto CamDem; Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma). Durante el año 2022, la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) ha llevado a cabo el proyecto CamDem “Sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables con la demencia”, en el marco de los programas del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. En este artículo, el lector podrá conocer el contexto del proyecto, los objetivos y fases, los principales resultados y las actividades de difusión del proyecto. Contexto En el contexto general de esta iniciativa, el proyecto CamDem ha puesto de manifiesto que la demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores de todo el mundo (OMS, 2020), el número de personas afectadas supera las 700.000, entre los mayores de 40 años, y se considera que, debido a la mayor esperanza de vida, el impacto en la población que vive con demencia se duplicará en 20 años, acercándose a 2 millones de personas. La demencia es un problema sociosanitario que, de acuerdo con el Plan Nacional de Alzheimer y otras Demencias (2019-2023), no cuenta con los recursos específicos para hacer frente a la situación, como son por ejemplo el diagnóstico precoz, la optimización de los tratamientos, la información y concienciación de la sociedad. De acuerdo con las experiencias observadas en Dinamarca, en los Países Bajos y en España, el proyecto CamDem ha considerado que una comunidad amigable con las personas con demencia puede ser, además de una ciudad o un pueblo, una organización, una asociación u otros sevicios (hostelería, comercio, emergencias, transportes, deportivos, bibliotecas públicas, etc.), donde se comprende, respeta y apoya a las personas con demencia. Para facilitar que una comunidad sea amigable y no excluyente con las personas con demencia, es imprescindible involucrar a las personas que sufren la enfermedad y a las personas cuidadoras, lo que conlleva un aumento de la sensibilización, del conocimiento y de la comprensión de la enfermedad, así como la creación y producción de servicios amigables con las personas con demencia. Los ayuntamientos y entidades municipales son organizaciones fundamentales para ayudar a las personas a vivir bien con demencia y seguir formando parte de su comunidad. En el mismo sentido, la educación y la formación son factores clave para sensibilizar y concienciar al voluntariado y a la sociedad en general de la importancia de no excluir a la persona con demencia y facilitar su integración en la comunidad. Objetivos y fases En este contexto, el objetivo general del proyecto CamDem ha sido desarrollar un grupo de recursos educativos abiertos para la sensibilización del voluntariado y de la ciudadanía en general con las comunidades amigables con la demencia, a través de los siguientes objetivos específicos: Intercambiar información a escala internacional y nacional para conocer diferentes experiencias sobre las comunidades amigables. Definir un programa de formación para la sensibilización del voluntariado y de las personas solidarias con los entornos amigables con la demencia. Desarrollar y probar contenidos y herramientas de formación online para la sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables de la demencia. Dar amplia difusión para la implementación de los resultados obtenidos. El proyecto CamDem se ha realizado en tres fases consecutivas, que han contemplado el intercambio de experiencias y buenas prácticas, el desarrollo y pilotaje de contenidos y recursos formativos y la difusión de resultados al voluntariado y a las organizaciones sociales más representativas en España. Fases y resultados del proyecto En la primera fase, se ha mantenido un intercambio de opiniones con organizaciones sociales y entidades en el ámbito internacional y nacional, implicadas en el desarrollo de las comunidades amigables con la demencia, con las personas mayores y con el voluntariado, lo que ha permitido hacer un diagnóstico de la situación actual y prospectiva en España y una propuesta formativa para la sensibilización del voluntariado y de la ciudadanía en general con las ciudades amigables con la demencia. En la segunda fase, se ha desarrollado una App educativa y un curso de teleformación dirigidos a la sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables con la demencia. La app educativa y el curso de teleformación se encuentran disponibles gratuitamente en internet y ofrecen los siguientes módulos y contenidos formativos: El módulo formativo Qué es exactamente la demencia tiene como objetivo enseñar a reconocer a una persona con demencia, facilitando los conocimientos básicos para identificar los signos y síntomas de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, haciendo hincapié en las necesidades y emociones de las personas que viven con la enfermedad. El módulo formativo Qué son las ciudades amigables con las personas mayores propone familiarizar al participante con los conceptos básicos sobre las entornos físicos y sociales en el ámbito de la Red Global de Ciudades Amigables con las Personas Mayores (GNAFCC-OMS). En el módulo formativo Qué entendemos por comunidades amigables con la demencia se muestran las experiencias en ciudades amigables con la demencia, identificando el valor añadido que aportan a las ciudades amigables con las personas mayores ya constituidas. El módulo formativo Cuáles son las funciones del voluntariado en las comunidades amigables con la demencia enseña cómo con el apoyo de la comunidad, las personas con demencia pueden vivir con calidad en su comunidad, durante el mayor tiempo posible. El módulo formativo Facilitar la participación de la persona con demencia en la comunidad trata sobre la importancia de la participación de la persona con demencia y de la persona cuidadora para evitar su exclusión social, facilitando el desarrollo de comunidades inclusivas. Por último, el módulo formativo Cómo interactuar con la persona con demencia enseña cómo utilizar el método Rutas para la interacción con la persona con demencia (R.U.T.A.S) en las actividades de la vida cotidiana. En este módulo, se presentan los siguientes casos prácticos: El caso primero, En el vecindario, enseña cómo actuar cuando percibimos distintas manifestaciones indicativas de que un vecino tiene demencia. El segundo caso, En el supermercado, muestra cómo comunicarse con una persona con demencia en un comercio. El tercer caso, En el autobús, enseña cómo interactuar con una persona con demencia en la actividad cotidiana de coger el transporte urbano. El último caso, En casa tiene como objetivo mostrar cómo relacionarse con una persona con demencia en la asistencia al centro de día. En todos estos casos prácticos, el participante puede poner a prueba sus conocimientos de una forma interactiva, obteniendo las respuestas más adecuadas en cada situación. Como se aprecia en la imagen inferior, en sus iniciales el método R.U.T.A.S, se centra en los siguientes aspectos: Reconocer a la persona con demencia; Utilizar la comunicación adecuada; Tranquilizar a la persona; Actuar con la persona, y Satisfacción con la interacción mantenida con la persona. Pilotaje y validación En los meses de octubre y noviembre del año 2022, CEOMA ha organizado dos cursos de pilotaje, con el fin de validar dichos contenidos y recursos formativos. En las acciones de pilotaje han participado 100 voluntarios y personas solidarias, que tuvieron ocasión de contrastar la adecuación de los recursos a las necesidades en contexto de los entornos amigables con la demencia. En el informe de pilotaje y validación de resultados, se ha constatado que el 91% de los participantes se han mostrado muy satisfechos con los recursos y los contenidos formativos; y el 74% se han considerado muy satisfechos con los casos prácticos, manifestando que ayudan afrontar situaciones reales y a proponer soluciones prácticas. Algunos testimonios de los participantes han sido los siguientes: “Me ha gustado mucho porque con mucha sencillez, claridad, siendo ameno y fácil de entender, me ha enseñado muchas técnicas a la hora de trabajar con personas”. “Los casos prácticos son la parte del curso que más me ha gustado. El método RUTAS nos permite reconocer y ayudar a una persona que presenta demencia a través de casos que pueden ser reales.” “La estructura tanto de la app, como de la teleformación son de fácil manejo, haciendo “apetecible” el continuar con el resto del material.” Difusión de resultados Los resultados del proyecto se han difundido durante sus distintas fases, destacando la presentación de resultados en una jornada de difusión online, que contó con las entidades más representativas del país. Más información Información del proyecto CamDem. Curso gratuito de formación: Plataforma de teleformación infomayores. App Educativa: Proyecto CamDem Ceoma (Android). Video. Jornada de presentación de resultados. La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) es una entidad sin ánimo de lucro creada para la defensa de los derechos de las personas mayores. Representa a 23 organizaciones de mayores de las distintas Comunidades Autónomas, con más de 800.000 socios de base y más de 1.500 Asociaciones.
martes, 27 febrero 2024 08:53
Trabajando por un nuevo modelo de cuidados, desde el ámbito europeo hasta el local
Categorías: Red de Ciudades Amigables , Sin categoría
Etiquetas: atención centrada en la persona , ciudades amigables , cuidados , envejecimiento saludable , personas mayores
SARA ULLA DÍEZ | COORDINADORA DE ESTUDIOS Y APOYO TÉCNICO. IMSERSO MAITE POZO | COORDINADORA «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES» EN ESPAÑA. IMSERSO La Secretaría de Estado de Derechos Sociales y el Imserso trabajan en el cambio de modelo de cuidados en la línea de la Estrategia Europea de Cuidados de la Comisión Europea La Comisión Europea ha presentado recientemente la Estrategia Europea de Cuidados con el objetivo de garantizar servicios de cuidados de calidad, asequibles y accesibles en todos los países de la Unión Europea y mejorar la situación tanto de las personas que reciben cuidados, como de las personas que cuidan, ya sea de manera profesional o informal. Con relación a los cuidados de larga duración, la Comisión propone acciones concretas para ayudar a los Estados miembros a aumentar el acceso a servicios asequibles, accesibles y de alta calidad, mejorando al mismo tiempo las condiciones de trabajo y la conciliación de la vida familiar y profesional de las personas cuidadoras. Acciones para: Garantizar que los cuidados de larga duración sean oportunos, globales y asequibles; y permitan un nivel de vida digno a las personas que necesitan estos cuidados. Aumentar la oferta y la combinación de servicios profesionales de cuidados de larga duración (asistencia a domicilio, servicios de proximidad y atención residencial), cerrar las brechas territoriales en el acceso a los cuidados de larga duración, implantar soluciones digitales accesibles en la prestación de servicios asistenciales, y asegurar que los servicios e instalaciones de cuidados de larga duración sean accesibles para las personas con discapacidad. Garantizar criterios y normas de alta calidad para prestadores de cuidados de larga duración. Apoyar a las personas cuidadoras informales, que mayoritariamente son mujeres, y familiares de las personas que reciben cuidados, a través de la formación, el asesoramiento y el apoyo psicológico y económico. Movilizar una financiación adecuada y sostenible para los cuidados de larga duración, en particular mediante el uso de fondos de la UE. Asimismo, en el ámbito laboral, se destaca la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo de las personas cuidadoras, que faciliten el equilibrio entre la vida laboral y personal, y atraigan a más personas al sector de los cuidados, así como reforzar su formación. La Secretaría de Estado de Derechos Sociales y el Imserso trabajan desde hace meses en el cambio de modelo de cuidados, proceso ya iniciado en nuestro país, en la línea de las propuestas de la Estrategia Europea de Cuidados. Se trata de un cambio de calado en el modelo tradicional de cuidados para conseguir que las personas puedan envejecer en su casa si así lo desean –es lo que gran mayoría desea- y para ello es preciso articular servicios que les presten los apoyos que necesiten en sus propias casas, en sus propios barrios, en sus contextos sociales, manteniendo tanto su autonomía personal como sus redes y contactos sociales y evitando situaciones de aislamiento y soledad. Se trata de un reto para los próximos años que ya estaba sobre la mesa y cuya necesidad y urgencia ha evidenciado la pandemia. En este reto la colaboración y coordinación en los distintos niveles de la administración (estatal, autonómica y local) es fundamental, asumiendo cada nivel las competencias que le corresponden y facilitando la coordinación, para avanzar en el proceso de cambio de modelo de forma eficaz y eficiente, y así mejorar la atención y la calidad de vida de las personas que necesitan cuidados de larga duración. Los principios que guían este nuevo modelo son: Dignidad y respeto hacia las personas que reciben cuidados. Atención centrada en la persona. Personalización de cada paso del proceso. Participación, control y toma de decisiones de las personas que reciben cuidados. Derecho a la salud y bienestar personal. Servicios de proximidad y redes comunitarias de apoyo. Implicación del entorno local. Reflexiones en torno a un debate abierto Recientemente, los días 5, 6 y 7 de septiembre, el Imserso ha organizado el curso “Los cuidados de larga duración en España. Claves para la revisión del modelo“, en el marco de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El curso realizó un recorrido que, partiendo del análisis de la realidad actual de los cuidados en España, fue analizando los cambios que será necesario realizar en los próximos años: cambios estructurales, de gobernanza, de personal, etc, en los que la coordinación y las alianzas serán fundamentales para poder garantizar cuidados accesibles, asequibles y de calidad. El curso ha supuesto un punto de encuentro para el debate y la reflexión conjunta entre personas expertas del ámbito público, privado, tercer sector y sociedad civil en torno al modelo de cuidados a largo plazo en nuestro país. A continuación, se hace una exposición de algunos de los puntos más destacados. Existe un indudable consenso sobre la necesidad de cambio del sistema de cuidados a largo plazo en nuestro país. La situación sociodemográfica actual y las proyecciones para las próximas décadas, junto con la necesidad de mejorar la calidad, accesibilidad y asequibilidad de los cuidados no dejan lugar a dudas de que el cambio es necesario. Igualmente, se observa acuerdo sobre cuáles son los elementos que deben ser modificados, mejorados o incorporados al sistema. La Evaluación del Sistema de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia (SAAD), recientemente realizada, aporta evidencias concretas y rigurosas sobre el que basar decisiones para la mejora del modelo. El modelo de cuidados hacia el que se está trabajando tiene como punto central a la persona receptora de cuidados, sus decisiones y preferencias sobre dónde y cómo desea vivir y qué apoyos desea recibir, su proyecto de vida y, por encima de todo, su dignidad y la protección de sus derechos. En el análisis del sistema de cuidados se pueden diferenciar tres niveles: micro, meso y macro. El nivel macro incluiría aspectos como los financieros, políticos, normativos o ligados a la gobernanza y la rendición de cuentas. El nivel meso alude a los procedimientos de gestión, la composición, diversidad o compatibilidad de la cartera de servicios, los perfiles y capacitación de profesionales o la gestión de las organizaciones. Por último, el nivel micro incorpora al análisis los elementos vinculados eminentemente a las personas que requieren cuidado, a las familias y a las y los profesionales que trabajan en el sector. Además en este nivel micro coinciden desde un punto de vista de la lógica de la acción tanto causas como efectos. Así, no sólo es el nivel más molecular que requiere cambios y mejoras –véase, formación de profesionales o de familiares cuidadores-, sino también es el nivel que refleja de forma más clara los efectos del sistema sobre la calidad de los servicios prestados, la autonomía de las personas que reciben cuidados, su calidad de vida, su capacidad para interactuar en la sociedad o la capacidad de familiares y profesionales de tener un proyecto de vida al margen del ejercicio de los cuidados. El enfoque preventivo es clave para maximizar la proporción de la población que no requiere cuidados, retrasar la edad a la que éstos son requeridos y reducir la intensidad de los cuidados. Se pone de relieve la necesidad de incrementar la acción vinculada a la promoción de la autonomía y no sólo la atención a la dependencia. El valor de la comunidad y los entornos locales y su capacidad de prestar apoyo también tuvo un espacio propio en diversas de las ponencias. Si bien no había una única conceptualización de lo que significa comunidad, el apoyo social, la construcción de comunidades amigables con las personas mayores y los recursos en el entorno resultan determinantes para que las personas que lo deseen puedan permanecer en sus hogares. La fase última de la vida requiere de una atención particular, no sólo por el nivel de fragilidad o complejidad que pueda entrañar en términos de salud para lograr los máximos niveles de confort, sino porque el control, la dignidad y la autodeterminación debe prevalecer hasta el final; y esto requiere poder crear espacios para conversaciones sobre el final de la vida, abordar aspectos como las últimas voluntades o información que permita anticipar y preparar el final, y ello implica formación y capacidades específicas en el personal o la familia. La implicación de la sociedad es esencial para un cambio de modelo de amplio recorrido. Si bien se observa un movimiento progresivo de implicación social, de petición, reclamación, todavía está ampliamente normalizada la asunción de restricciones e incluso pérdida de ciertos derechos por razón de la edad, a lo que se suman otros elementos de inequidad como género, capacidad económica, discapacidad, etc. En relación con la comunicación hacia la ciudadanía aparecieron en el curso dos argumentos diferentes. Por una parte, la necesidad de abrir un debate a la sociedad para que se generalice la demanda social y el apoyo al cambio, así como la incorporación del envejecimiento como una fase más del ciclo vital y no se perciba como un problema. Y por otra parte, cierta prudencia en la comunicación para evitar que se haga una “utilización” política y por parte de los medios de comunicación que pueda obstaculizar el proceso actual de cambio que se está produciendo a nivel técnico y en el interior del sector. A lo largo del curso, aparecieron también algunos de los elementos más importantes en cualquier proceso de diseño de nuevas políticas públicas. El más reiterado fue la necesidad de contar con evidencias derivadas de evaluaciones e investigación para el diseño de nuevas intervenciones. Existen experiencias previas y conocimiento suficiente para que las políticas o acciones puedan diseñarse sobre la base de resultados previos; y para dejar de desarrollar acciones que no cuentan con avales sobre su eficacia. Medir resultados, medir impactos, hacer seguimiento, aplicar metodologías rigurosas fueron elementos que salieron de forma reiterada a lo largo de las distintas mesas y ponencias del curso. Con el mismo fin de mejorar la calidad de las intervenciones se debe contar con un adecuado marco teórico y una sólida conceptualización, que a su vez cuenten con evidencia y estudios suficientes. Cambio global, integral, a largo plazo, trabajo de décadas fueron términos utilizados en relación a las modificaciones necesarias. ¿Cuál es la mejor manera para conseguir todo esto? ¿Habrá un decreto o una ley que logre el gran cambio del modelo de cuidados en nuestro país? Podrá haber mejores leyes, mejores procedimientos, mejores políticas, pero es un cambio social de calado que debe modificar las actitudes con las que nos enfrentamos a ciertas situaciones. Por ello, además de sobre mejores políticas públicas y mejores intervenciones sociales, cada persona haciendo las cosas de otra manera, cada persona buscando la dignidad y protegiendo la auto-determinación en su ámbito de actuación es una palanca para el cambio. Probablemente, además de todos los cambios normativos e institucionales, en el efecto domino de pequeños cambios en cadena esté una de las claves para el cambio de modelo. Fuentes: A European Care Strategy for caregivers and care receivers Evaluación del Sistema de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia
lunes, 07 noviembre 2022 11:56
Día Mundial del Medioambiente. Un envejecimiento saludable en un planeta saludable
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , medio ambiente
Maite Pozo. Coordinadora «Red de ciudades y comunidades amigables con personas mayores» en España. IMSERSO. Dos grandes retos: cambio demográfico y cambio climático. La humanidad tiene dos grandes retos que abordar de manera urgente, el cambio climático, y elcambio demográfico debido al envejecimiento de la población, ambos retos tienen conexión e interrelaciones. La Década del Envejecimiento Saludable impulsada por Naciones Unidas y liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), promueve el envejecimiento saludable como herramienta, entre otras, para abordar el reto de poblaciones cada vez más envejecidas. Y no hay envejecimiento saludable sin un planeta saludable. El envejecimiento saludable no es posible sin entornos y ciudades saludables en un planeta saludable. “Una Sola Tierra” es la campaña del Día Mundial del Medio Ambiente 2022 lanzada por Naciones Unidas que pretende concienciar para proteger, cuidar y recuperar el planeta en el que vivimos. “Una Sola Tierra” fue el primer lema utilizado hace 50 años para celebrar este día y promover “una vida sostenible en armonía con la naturaleza”, pero el tiempo se acaba y la naturaleza se encuentra en situación de emergencia. La calidad de vida y la salud de las personas tienen mucho que ver con el entorno que nos rodea. El cambio climático está afectando a la vida y la salud de los seres humanos de diversas formas: la calidad del aire que respiramos, del agua que bebemos, episodios climáticos extremos (tormentas, olas de calor…), pérdida de biodiversidad que provoca nuevas enfermedades, etc… “La OMS calcula que, cada año, se producen más de 13 millones de fallecimientos debidos a causas ambientales evitables, especialmente, a la crisis climática, que es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad. La crisis climática es también una crisis de la salud.” La contaminación merece una atención especial, ya que además de acelerar el cambio climático, incide muy negativamente en nuestra salud. La OMS estima que la contaminación del aire provoca 4,2 millones de muertes al año en todo el mundo. El excesivo uso del coche en ciudades con alta densidad de población empeora notablemente la calidad del aire que respiramos, que es el principal riesgo para la salud en la Unión Europea, afectando principalmente a niños y niñas y a las personas mayores, empeorando su calidad de vida. En definitiva, el cambio climático y el envejecimiento de la población se están dando a la vez y es necesario comprender y abordar sus efectos en las generaciones actuales y futuras de personas mayores. Personas mayores y medioambiente Las personas mayores, por lo general, contaminan menos porque consumen menos y utilizan menos el vehículo privado. La mayoría se ha educado en una cultura de menor consumo de usar y tirar, y mantienen comportamientos más respetuosos con el medioambiente y acordes con las prácticas de reciclaje de residuos y reutilización de recursos. Según el informe en el Barómetro Mayores UDP “Personas Mayores: Reciclaje y medioambiente” (octubre, 2019), ocho de cada diez personas mayores consideran que cada persona es responsable del deterioro del medioambiente. La mitad de las personas mayores considera que cada persona debería seleccionar y reciclar basuras (48,8%) para mejorar el medio ambiente. El 35,5% aboga por reducir el uso de plástico, el 23,7% por generar menos basuras y el 22,9% por usar más transporte público o vehículos no contaminantes. Los datos publicados en este informe reflejan diferencias significativas a la hora de separar las diferentes basuras en función del sexo o la edad. De esa manera, son las mujeres de 65 o más años las que más papel y cartón reciclan (el 94,3%), frente a los hombres de su misma edad (el 86,0%). Las personas que tienen de 65 a 74 años separan más los residuos que las que tienen más edad. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma a la celebración del Día Mundial del Medioambiente y anima a los ayuntamientos a trabajar por un envejecimiento saludable en un planeta saludable. Así como a aprovechar la experiencia de las personas mayores en actividades de concienciación medioambiental, escuchando y visibilizando su contribución. ¿Qué podemos hacer para fomentar el envejecimiento saludable en un planeta saludable? Ambos retos necesitan de la actuación conjunta de diversidad de actores (administraciones públicas, organizaciones sociales, empresariales y sindicales, sociedad civil, sector académico y de investigación…). Y también la implicación de cada persona en particular y de distintas generaciones. La OMS destaca en su informe “La Década de Envejecimiento Saludable 2021-2030 en un mundo de cambio climático”, cómo la salud y el bienestar de las personas mayores se ven afectados por el cambio climático y cómo el cambio climático es relevante en las cuatro áreas de acción prioritarias del plan de la Década. En concreto la segunda hace referencia a “Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores creando entornos amigables con el envejecimiento”. La OMS considera que es fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a adaptarse a las necesidades y demandas de las personas mayores. Este informe identifica oportunidades clave para unir las agendas de envejecimiento saludable y cambio climático. Presenta ejemplos y recomendaciones específicas para fomentar entornos que faciliten un envejecimiento saludable, y también contribuyan a “adaptarse, mitigar y desarrollar resiliencia para la crisis climática”. Algunas propuestas para las ciudades y comunidades amigables son: Ampliar y mejorar los espacios verdes, calles arboladas, jardines urbanos, que contribuyen a la salud general de la población y al bienestar al reducir la contaminación del aire y ofrecer espacios de ocio para actividad física y contacto social. Diversos estudios asocian la disponibilidad de espacios verdes de buena calidad y el contacto con la naturaleza con mejoras en la salud. Impulsar edificios energéticamente eficientes, y adoptar fuentes de energía renovables para las actividades municipales. Promover y facilitar que las viviendas estén bien aisladas y sean eficientes energéticamente, y que sean accesibles en un entorno también accesible (barrio). Priorizar el uso del transporte público y eficiente con cero emisiones reduce el uso de combustible, reduce la contaminación y mejora la movilidad de las personas mayores en su ciudad. Promover la construcción de nuevos carriles para bicicletas y vías peatonales, regulando la convivencia entre peatones, bicicletas y peatones. Sensibilizar sobre estilos de vida saludables y respetuosos con el medioambiente. Promover una mayor investigación basada en la evidencia para una mejor comprensión de los factores geográficos y socioeconómicos que afectan la interacción entre las personas mayores y el cambio ambiental. Las personas mayores han sido desatendidas en los estudios sobre el cambio climático y muchos de sus impactos en la salud de grupos de población de mayor edad están subestimados ya que se basan en estudios obsoletos. “Las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores deben tener planes integrales e inclusivos para la preparación, mitigación y adaptación al cambio climático. Esto requerirá colaboración más allá de los sectores de medio ambiente y salud, e incluir infraestructuras, empleo, educación, protección social, vivienda, energía y transporte, especialmente en ciudades con alto índice de envejecimiento demográfico”. Fuentes: Naciones Unidas. Día Mundial del Medio Ambiente 2022 La Década de Envejecimiento Saludable 2021-2030 en un mundo de cambio climático Barómetro Mayores UDP “Personas Mayores: Reciclaje y medioambiente”
martes, 08 noviembre 2022 10:12
Celebrado el III Encuentro de Ayuntamientos de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables , Sin categoría
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , ayuntamientos , buenas prácticas
INSTITUTO DE MAYORES Y SERVICIOS SOCIALES (IMSERSO) El Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) organizó el 24 de mayo de 2022, el III Encuentro de Ayuntamientos de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Al Encuentro asistieron 110 personas y 39 ayuntamientos de 13 Comunidades Autónomas. Entre las personas asistentes se encontraban responsables políticos de ayuntamientos, personal técnico municipal y personas mayores que participan en procesos de amigabilidad en sus municipios. Luis Barriga Martín, Director General del Imserso, inauguró el Encuentro y contó con Javier de Frutos González, Subdirector General de Derechos Sociales de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en la inauguración. En 2011 el Imserso firmaba su primer protocolo de colaboración con la OMS por el que se unía a la Red Mundial de Ciudades Amigables como organismo afiliado y por tanto asumía el compromiso de promover el trabajo de la Red en España y avanzar en el conocimiento y actuaciones sobre entornos amigables con las personas mayores. A final de 2012, ocho municipios formaban parte de la Red en España. En abril de 2022, el director general del Imserso firmaba la renovación de este protocolo de colaboración, y actualmente son 228 los ayuntamientos adheridos a la Red en nuestro país, estando todas las Comunidades Autónomas representadas y también Ceuta como ciudad Autónoma. Desde el Imserso observamos de forma clara un interés creciente en la actividad de la Red, que se corresponde también con el notable aumento de municipios que han solicitado la adhesión a la misma en nuestro país. Es particularmente interesante la diversidad de los municipios que conforman la Red española, habiendo amplia representación tanto del ámbito rural como urbano. Aproximadamente el 42% de los municipios son rurales, y el 58% son municipio del entorno urbano. Hay igualmente, una valiosa diversidad poblacional reflejada en la participación de ayuntamientos desde 31 habitantes de Isuerre (Zaragoza) hasta los 3.266.000 de Madrid. Con el lema “Somos más eficaces en red”, la tercera edición de este Encuentro puso el foco de atención en los resultados obtenidos por iniciativas locales, que ofrecen mejoras constatables en la construcción de entornos más amigables e inclusivos con las personas mayores. Los principales objetivos del Encuentro han sido: Fortalecer la Red, favoreciendo el contacto y apoyo mutuo entre los ayuntamientos para avanzar en políticas locales que mejoren la vida de las personas mayores. Apoyar la toma de decisiones basada en la evidencia presentando experiencias que ya han mostrado su eficacia, con el fin de facilitar su posible adaptación e implantación en otros municipios. Tanto desde el Imserso como desde la FEMP se puso en valor el trabajo desarrollado en el ámbito municipal para la mejora de los entornos físicos y sociales y la calidad de vida de la población de mayor edad y, también, los procesos de participación ciudadana que promueve la Red de Ciudades y Comunidades Amigables en los que las personas mayores son las protagonistas. Los ayuntamientos son la administración más cercana a la ciudadanía y tienen una gran capacidad de influir en el día a día de sus habitantes y, también, de innovar y de generar procesos de participación en la elaboración de las políticas municipales. La directora del Ceapat, Tatiana Alemán, destacó la accesibilidad universal desde una perspectiva de acceso a los derechos: “La accesibilidad es un derecho llave que abre la puerta a otros derechos”. El concepto de amigabilidad, incluye la accesibilidad universal, para la creación de entornos amigables e inclusivos con todas las personas. En la mesa inaugural también se destacó la importancia del trabajo en red, como espacio donde compartir experiencias y conocimientos, aprendiendo tanto de los éxitos como de los errores, para contribuir a la mejora de los entornos. Avanzar en el diseño de políticas públicas basadas en la evidencia requiere profundizar en la evaluación de los resultados de las iniciativas y medidas puestas en marcha y obtener aprendizajes. La ponencia marco sobre “La importancia de la evidencia para diseñar mejores políticas sociales” impartida por Sara Ulla, Coordinadora de Estudios y Apoyo Técnico del Imserso, puso de manifiesto el valor de la evaluación en el proceso de diseño de las políticas públicas. A lo largo de su intervención expuso las razones por las que es oportuno evaluar las intervenciones públicas. Explicó que la falta de generalización de una cultura y práctica de evaluación lleva a que con frecuencia se planifique e intervenga para abordar un determinado problema social pero no se realice posteriormente una adecuada evaluación. Esta nos permitiría conocer qué resultados se han obtenido con la intervención puesta en marcha y la calidad de la gestión de los medios y recursos que empleados. La evaluación es útil para conocer el cumplimiento de los objetivos conseguidos, rendir cuentas de la gestión de fondos públicos; conocer los resultados y aprender de la experiencia. En su intervención también planteó algunos de los retos que tiene la evaluación en nuestro país como la falta de perfiles especializados o las limitaciones en los sistemas de seguimiento. Por último, adelantó la voluntad del Imserso de desarrollar junto con los miembros de la red acciones que contribuyan al avance de las políticas locales basadas en la evidencia. Por su parte, Thiago Hérick de Sá, coordinador de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el Departamento de Determinantes Sociales de la Salud (OMS), partió en su intervención de dos premisas. La primera que vivir más tiempo no implica necesariamente que éste sea más saludable; y la segunda, que no sólo se trata de cuidar las áreas urbanas, sino que hay que poner énfasis en las zonas rurales para que éstas no se queden atrás. Hérick situó la Red en el marco de la estrategia de la OMS para la Década del Envejecimiento Saludable, en consonancia con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y destacó el papel y buen trabajo de la Red en España. Apeló a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores en este momento, pero también de las generaciones futuras. Desde el reconocimiento a la innovación y los resultados obtenidos, en las mesas de experiencias previstas en el Programa se abordaron los siguientes temas: La participación de las personas mayores en los procesos de amigabilidad. A partir de las experiencias de los municipios Abadiño, Bilbao y Barcelona se destacó la importancia y la capacidad de las personas mayores para participar en las políticas y decisiones que les atañen. La creación de un grupo o equipo motor de personas mayores en los municipios amigables, ha facilitado su movilización y participación en los procesos de amigabilidad, tanto en el diagnóstico del municipio, como en la propuesta, diseño y puesta en marcha de actuaciones. Reivindican el reconocimiento a sus trayectorias vitales, a su experiencia, y demandan su participación institucional y en la toma de las decisiones que les afectan. Cristina Rodríguez-Porrero (Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados-UDP) en la introducción de la mesa destacó, a partir de las letras de la palabra “L.I.D.E.R.” que las personas mayores tienen que Liderar el cambio en las políticas para mejorar la vida de las personas a medida que envejecen, Inspirar para tomar conciencia de lo que pueden hacer, Demostrar que sí se puede, Encuentro, para explorar y avanzar juntos. Y, por último, trabajar en Red, en referencia al lema del Encuentro, para lograr una Red activa y global, a la vez que local y concreta, una red inspiradora y conseguidora de cambios. Soledad no deseada y aislamiento social: intervenciones desde la comunidad. Las experiencias de Taramundi, Salamanca y Madrid, pusieron de manifiesto que las situaciones de soledad no deseada y el aislamiento social se dan tanto en el ámbito rural como en el urbano, independientemente del número de habitantes de un municipio. Y son situaciones que agravan la vulnerabilidad de las personas. Las actuaciones de detección, prevención e intervención pasan necesariamente por la comunidad, el entorno social comunitario, juega un papel fundamental. La colaboración de diversos actores y del trabajo en red, es un elemento fundamental, cooperación entre administraciones públicas, sociedad civil y entidades privadas. Asimismo, se puso de manifiesto la necesidad de una perspectiva socio-sanitaria para abordar la soledad no deseada y el aislamiento social. Raúl Vaca (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología-SEGG), en la introducción de la mesa, señaló causas y efectos de vivir en soledad no deseada y sus consecuencias. Señaló intervenciones que funcionan para paliarla, destacando la importancia de las redes sociales y las oportunidades de participación. Asimismo, al hablar de los efectos del aislamiento social en la salud de las personas, manifestó la necesidad de contar con estudios que permitan conocer la posible relación bidireccional, la soledad no deseada afecta negativamente a la salud, o la ausencia de salud genera aislamiento social. Redes comunitarias para un envejecimiento inclusivo. La importancia de desarrollar el tejido social comunitario en la creación de entornos amigables con las personas mayores, fue el hilo conductor de las experiencias de Tineo, Vitoria y Pamplona. El envejecimiento saludable necesita también de un entorno comunitario y de ayuda mutua. Se destacó la necesidad de crear enlaces entre las personas en situación de vulnerabilidad y los recursos disponibles. Las redes comunitarias son una herramienta para llegar a esas personas en situación de vulnerabilidad que con frecuencia no acceden a estos recursos. En las experiencias presentadas se constató que las redes comunitarias pueden potenciarse desde distintos ámbitos, desde la sociedad civil, la administración pública, desde servicios sociales o desde servicios de salud. Es importante que estas iniciativas formen parte de un programa y cuenten con financiación para desarrollarse y consolidarse. Javier del Monte (Asociación Jubilares), destacó en la introducción que todas las personas somos potencialmente vulnerables y vivimos relaciones de interdependencia. La vulnerabilidad se afronta de manera muy diferente con apoyo o sin apoyo, “Contar con una red social requiere un nivel del implicación personal, pero tener una red de apoyo social, requiere algo más de esfuerzo para cultivarla. El apoyo social implica sentimientos de vinculación, y también de compromiso”. Personas mayores y tecnología: herramientas digitales y de comunicación. Por último, esta mesa se abordó a partir de las experiencias de Fuenlabrada, Cartagena y Zaragoza, que presentaron actuaciones desde distintas perspectivas en la relación de las personas mayores y las tecnologías: el apoyo y formación para el uso cotidiano por parte de personas mayores, la utilización en actividades de encuentro y comunicación, o el apoyo y acercamiento de la administración electrónica a las asociaciones de mayores. En los distintos tipos de actividades en este ámbito, es imprescindible contar con la opinión y participación de las personas mayores, conocer sus intereses y necesidades respecto al uso de las tecnologías digitales. Lucía Pérez-Castilla (Ceapat-Imserso), destacó la necesidad de tener en cuenta la diversidad que existe entre las personas mayores, que incluye muchas variables, desde el conocimiento y experiencia en relación a la tecnología, a las diversas capacidades. Estas variables inciden en el uso de las tecnologías y es necesario tener en cuente la accesibilidad y usabilidad de las herramientas digitales. Destacó la aprobación el 31 de marzo de la Ley 6/2022 que por primera vez incorpora y regula el requisito de la accesibilidad cognitiva en múltiples ámbitos, entre ellos las tecnologías de la información y la comunicación. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores tiene un gran potencial para fomentar el aprendizaje y generar conocimiento, que debemos, no sólo explorar, sino potenciar. La Red promueve la construcción de entornos amigables e inclusivos, que potencian la participación de las personas mayores, en los que las redes comunitarias funcionan y que promueven el apoyo mutuo y la solidaridad, son elementos clave sobre los que diseñar políticas y acciones para la promoción de la autonomía personal y al cambio de modelo de cuidados que facilite la desinstitucionalización. Asimismo, un tejido social comunitario sólido facilitará medidas de prevención, detección e intervención para abordar situaciones de soledad o necesidades de cuidado. Como destacó Thiago Hérick de Sá (OMS), es fundamental para avanzar hacia ciudades y comunidades amigables con las personas mayores: compartir conocimiento, conectar intereses comunes, garantizar la evaluación de las iniciativas y difundir y visibilizar el trabajo realizado para inspirar a otros. Fuentes: Enlace al streaming Sitio Web III Encuentro Revista Autonomía Personal Revista Autonomía Personal
jueves, 24 noviembre 2022 11:28
Covid-19: ¿Por qué los entornos amigables con las personas mayores son ahora más necesarios que nunca?
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , ayuntamientos , participación , respeto e inclusión , edadismo
GRUPO DE TRABAJO «CIUDADES AMIGABLES» | COORDINADO POR EL IMSERSO Las personas mayores son el grupo de edad que más gravemente ha sufrido los efectos de la pandemia en todo el mundo, efectos que no sólo han tenido que ver con la incidencia en contagios y fallecimientos. Muchos de estos efectos negativos encuentran en los entornos amigables con las personas mayores una gran capacidad de respuesta y propuestas para paliarlos. En un momento en el que somos conscientes de la dificultad añadida por la pandemia para iniciar o continuar procesos de amigabilidad en los municipios que cuenten con la participación de las personas mayores, desde el grupo de trabajo “Ciudades Amigables” pensamos que, más que nunca, es necesario trabajar en todas las áreas que abarcan los procesos de amigabilidad de manera transversal. Es un buen momento para reivindicar la necesidad de contar con entornos físicos y sociales amigables con el envejecimiento que contribuyan a minimizar las consecuencias que ésta u otras crisis puedan provocar en la vida de las personas mayores. Los problemas para la población de mayor edad se agravan cuando no existe amigabilidad del entorno físico y social y, por el contrario, mejoran y se encuentran soluciones en entornos amigables con las personas mayores. A continuación, se plantean algunos ámbitos relacionados con la población de mayor edad en los que la pandemia ha incidido negativamente, y un decálogo de motivos que ponen en valor el trabajo de los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores. 1. Discriminación por razón de edad (edadismo) La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores con tantas evidencias que 140 países de Naciones Unidas, España entre ellos, reclamaron el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores, a través de una declaración conjunta que reconocía un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. La inclusión social y la no discriminación por razón de edad son dos aspectos esenciales que se trabajan en las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Propuestas de mejora en el entorno social dirigidas a la visibilización de las personas mayores y su contribución en el ámbito social y familiar; a promover el respeto y la convivencia en la ciudadanía y entre distintas generaciones, y a avanzar hacia una mayor igualdad entre mujeres y hombres mayores. Actividades que facilitan el encuentro y la inclusión de las personas mayores en su comunidad (barrio, entorno, familia…) y que fomentan las relaciones intergeneracionales, o campañas de sensibilización y visibilización sobre las realidades que vive la población de mayor edad. 2. Medios de comunicación y visibilidad de las personas mayores El edadismo o discriminación por edad tiene mucho que ver con los estereotipos, los prejuicios y los comportamientos hacia las personas mayores y sobre el hecho de envejecer. Las personas mayores, habitualmente, aparecen poco en los medios y herramientas de comunicación. Cuando lo hacen, con frecuencia es a través de imágenes y denominaciones estereotipadas y con una connotación negativa, que no reflejan la enorme diversidad de las situaciones vitales que experimentan. Durante la pandemia, los mensajes y la comunicación sobre el impacto en las personas mayores han supuesto un retroceso, reforzando estereotipos negativos sobre la vejez que generan un aumento del edadismo. Los mensajes en los medios de comunicación han tendido a homogeneizar a las personas mayores, sin reflejar la diversidad de realidades que están viviendo durante la pandemia. Además, se ha generalizado un tratamiento paternalista (por ejemplo, el uso de la expresión “nuestros mayores”) que tiene un efecto negativo entre las propias personas mayores y en el refuerzo de estereotipos. Los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores ofrecen una imagen de las personas mayores como personas adultas diversas y capaces de desempeñar roles útiles para la sociedad en su conjunto, frente a la imagen de un colectivo que representa una carga para la comunidad olvidando lo que han aportado y pueden seguir aportando. Prestan atención a su forma de comunicar para no fomentar estereotipos, evitando lenguaje e imágenes que refuercen mensajes estereotipados sobre la vejez y usando un lenguaje inclusivo. En la Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) se encuentran algunas sugerencias, y también en el Blog Ciudades Amigables: La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo. Un entorno social positivo está estrechamente relacionado con la buena salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La participación, la inclusión social y la no discriminación, contribuyen a ese entorno social positivo e inclusivo. 3. Accesibilidad de espacios públicos, viviendas y centros residenciales A las restricciones derivadas de la pandemia, hay que sumar las restricciones debidas a la falta de accesibilidad, lo que ha provocado un doble confinamiento para muchas personas mayores. Se han puesto de relieve las carencias de accesibilidad en los espacios públicos: aceras, parques, accesos a comercios, establecimientos, etc. cuando las personas mayores que tienen algún tipo de limitación física, sensorial o cognitiva, intentan hacer uso de dichos espacios sin poder contar con apoyos de familiares o profesionales. En muchas ocasiones, el resultado del uso de productos de apoyo (como un andador o silla de ruedas) no es favorable debido a que los espacios donde tendría que poder desenvolverse la persona mayor no cumplen con los requisitos de accesibilidad necesarios. Unos entornos amigables mejoran y facilitan la accesibilidad física y cognitiva de los edificios y espacios públicos, la vivienda o el transporte, y recuperan espacio público para las personas facilitando el uso de espacios y recursos. Son elementos fundamentales del entorno físico de una localidad que influyen en la movilidad personal, en la autonomía personal, la percepción de seguridad, el comportamiento en materia de salud, la participación social, la independencia y la calidad de vida de las personas mayores. Además, el estado de alarma y el confinamiento en viviendas y centros residenciales ha hecho más evidente la importancia de las condiciones de accesibilidad y habitabilidad de los espacios donde las personas mayores viven. Dichas condiciones pueden ser facilitadores o, por el contrario, barreras de la autonomía de las personas e incidir de forma muy directa en su salud física y mental y en su seguridad. Por eso los municipios amigables incluyen la vivienda entre las áreas de mejora, con el objetivo de que las personas mayores puedan permanecer en su domicilio incluso aunque pierdan capacidad funcional y autonomía, en una vivienda digna y adecuada a sus necesidades e inquietudes vitales. (1) 4. Acceso a la información y comunicación Mantener el contacto con la gente y estar al corriente de lo que acontece en el mundo, así como obtener información práctica y oportuna para gestionar los asuntos cotidianos y satisfacer las necesidades personales es vital para un envejecimiento saludable. Por consiguiente, disponer de información relevante que sea accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos, es un aspecto importante de los pueblos y ciudades amigables con el envejecimiento. Como consecuencia de la crisis sanitaria y social generada por la pandemia, se ha difundido gran cantidad de información por parte de los medios de comunicación y entidades públicas sobre las medidas a adoptar por parte de la ciudadanía para la prevención de contagios y expansión del virus. Sin embargo, la experiencia vivida desde el mes de marzo por toda la ciudadanía y, en concreto, por las personas mayores, nos indica que existe un importante margen para la mejora referida a la accesibilidad de la información, ámbito en el que muchos municipios amigables se encuentran trabajando. La accesibilidad afecta a todas las plataformas, medios, canales y formatos de comunicación, y se concreta a través de prestaciones y servicios como sistemas telefónicos y telemáticos de atención, medidas de accesibilidad cognitiva como Lectura Fácil, señalización, etc. (1) En este contexto se ha hecho más evidente la importancia de contar con información relevante, clara y fácilmente comprensible, y no redundante, confusa o contradictoria. La comprensión de la información resulta clave para la adopción de los comportamientos adecuados que pueden contribuir a la protección frente al virus. Por tanto, toda la información pública relacionada con la crisis del Covid-19 debe ser accesible para todas las personas, independientemente de su edad, formación o capacidades. Se propone la consulta de documentos sobre Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.), y sobre Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público, elaborados recientemente por el Ceapat. 5. TICs y brecha digital La brecha digital por razón de edad es una realidad que poco a poco va reduciéndose, pero que todavía existe y puede dificultar a personas mayores desde solicitar una cita médica, hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con familiares o participar en una clase virtual de gimnasia. La pandemia ha supuesto la incorporación de muchísimas personas mayores al uso de las tecnologías de la información y la comunicación. El uso de Internet, plataformas, videoconferencias, etc…ha llegado para quedarse, también entre las personas mayores. Independientemente de la variedad de opciones de comunicación y el volumen de información disponible, la principal preocupación radica en contar con información relevante de manera rápida y accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos. Además, situaciones de soledad y aislamiento debido al confinamiento han podido paliarse en muchas ocasiones gracias a las tecnologías de la comunicación. El acceso y formación para el uso de las tecnologías de la comunicación están generalizados en los municipios amigables con las personas mayores, pero la pandemia ha demostrado la necesidad de avanzar en esta formación, superando el conocimiento básico e incluyendo herramientas como el certificado digital, gestiones en la banca online, etc… Además, es necesario para que esta formación no resulte frustrante, que las plataformas de servicios telemáticos funcionen adecuadamente, sean accesibles y no resulten en exceso complicadas para personas de cualquier edad. El uso de la tecnología puede abrir oportunidades a la comunicación, la información y la participación, pero será fundamental prestar atención a que estas herramientas sean amigables para todas las edades y tengan en cuenta la opinión de las personas mayores en su diseño y usabilidad. Asimismo, es fundamental abordar la diferencia en las posibilidades de acceso a estas tecnologías para evitar discriminaciones que profundicen en la desigualdad y exclusión social que puede generar la brecha digital, tanto debido a escasez de recursos económicos para disponer de estas herramientas, como a la dificultad de acceso por falta de cobertura, frecuente en el medio rural. Para valorar la comunicación y la información se utilizarán, por tanto, indicadores como la disponibilidad de información, el acceso a Internet, la facilidad de uso del material informativo y la asistencia/apoyo disponible. Teniendo en cuenta la diversidad que puede darse entre las personas mayores en cuanto al conocimiento y manejo de dispositivos tecnológicos, así como en sus capacidades físicas, sensoriales y cognitivas, se recomienda que los ayuntamientos dispongan de conocimientos actualizados sobre distintas alternativas que pueden facilitar el uso de las TIC por parte de las personas mayores, así como la compatibilidad del uso de productos y tecnología de apoyo con las TIC (por ejemplo, distintos tipos de teclados o ratones para personas con limitaciones en la movilidad o software para acceso al ordenador para personas con baja visión). (1) 6. Redes de apoyo e interdependencia La pandemia y el confinamiento dieron lugar a numerosas situaciones, de un día para otro, de personas que necesitaban ayuda urgente para cubrir necesidades de la vida diaria. Las redes de apoyo han sido un recurso fundamental en los peores momentos de la pandemia. Redes vecinales que ya existían y que se han reforzado o redes que surgieron espontáneamente para ayudar a las personas que se encontraban en situación de mayor vulnerabilidad, entre las que se encontraban personas mayores que viven solas o con dificultades de movilidad o autonomía personal. También muchas personas mayores han contribuido a estas redes solidarias, prestando apoyo y escucha telefónica, cosiendo mascarillas, grabando vídeos de sensibilización, animando a la gente a quedarse en casa y a cuidarse, etc… En los casos más graves, se detectó un incremento de situaciones de violencia de género, también en mujeres mayores, a las que hubo que dar respuesta, siendo las redes de apoyo un recurso importante. Las relaciones intergeneracionales también se han visto afectadas durante la pandemia y las tecnologías de la comunicación han ayudado a mantenerlas, así como estas redes de apoyo en las que han participado personas de todas las edades. Asimismo, las personas mayores que forman parte de una asociación se han visto más acompañadas, contar con redes sociales ha supuesto un gran apoyo durante la pandemia. Las redes comunitarias han implicado a diversidad de actores que han cooperado para dar respuesta urgente a las necesidades que iban surgiendo, personas voluntarias, protección civil, redes vecinales, supermercados, farmacias, servicios públicos municipales… Los pueblos y ciudades amigables han podido aprovechar las relaciones de colaboración previamente establecidas en los procesos de amigabilidad, donde la cooperación y la intervención comunitaria son herramienta fundamental desde la perspectiva de la interdependencia. 7. Participación ciudadana Durante la pandemia se ha hablado muy a menudo de las personas mayores, pero pocas veces se les ha preguntado. Y preguntar a las personas mayores es precisamente el punto de partida de los pueblos y ciudades amigables. La participación de las personas en la vida social, cívica, cultural, política y económica de una localidad refuerza su sentimiento de inclusión, el empoderamiento y la reclamación de derechos. Cuando las personas de cualquier edad se sienten incluidas participan más. Durante la pandemia, la participación en general se vio muy limitada debido a las restricciones del confinamiento, también en las ciudades y pueblos amigables se ha visto limitada, pero donde ya existían dinámicas de participación para poder contar con la opinión de las personas mayores en las políticas que les atañen, se han ido articulando mecanismos, como llamadas de teléfono o encuestas online, para adaptarse y continuar con esa participación que permitiera seguir contando con la opinión y la voz de las personas mayores en un momento tan excepcional. Como declaró en marzo, Tedros Adhanom, director general de la OMS: “Las personas mayores llevan la sabiduría colectiva de nuestras sociedades. Son miembros valiosos y valorados de nuestras familias y comunidades. Pero tienen un mayor riesgo de complicaciones más graves de Covid-19. Por ello, estamos escuchando a las personas mayores y a quienes trabajan con ellas y para ellas, para identificar la mejor manera de apoyarlas”. Hacer de nuestras ciudades, comunidades, pueblos y barrios entornos amigables con las personas mayores incluye este reconocimiento y escucha. 8. Acción local y transversalidad Es importante poner en valor que, al igual que en la creación de entornos amigables con las personas mayores es fundamental la acción local, impulsada desde los ayuntamientos, como administración más cercana a la ciudadanía, también durante la pandemia la actuación municipal ha sido vital para paliar situaciones de urgencia de muchísimas personas. Los ayuntamientos han llevado a cabo un inmenso trabajo, estableciendo nuevas estrategias de intervención para adaptarse y atender a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, entre ellas muchas personas mayores. En este sentido, el personal técnico municipal tuvo que cambiar de registro y adaptarse a la situación para ofrecer una atención personalizada (telefónica principalmente), convirtiéndose así en una red de detección y derivación. Además, la coordinación entre áreas municipales, la transversalidad promovida en procesos de amigabilidad con implicación de todas las áreas, facilita y mejora los resultados de la acción municipal en la respuesta coordinada a crisis sanitarias como la que estamos viviendo. 9. Cooperación y trabajo en Red La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores parte de la premisa que compartir experiencias, materiales y resultados, el intercambio y aprendizaje entre distintas localidades e iniciativas, nos permitirá avanzar de manera más eficaz hacia entornos amigables con el envejecimiento. Además, los procesos de amigabilidad implican la cooperación entre diferentes actores de un municipio (ayuntamiento, sociedad civil, colegios profesionales, proveedores de servicios, etc…). Ante la necesidad de adaptarse con urgencia a la situación de emergencia durante el confinamiento y la pandemia, ese intercambio de experiencias y la cooperación local adquieren una especial importancia. La rápida contribución de ayuntamientos de la Red, y difusión de la recopilación de experiencias realizada por el Imserso al inicio de la pandemia en la Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.), constata la importancia y necesidad de redes de intercambio y colaboración que faciliten la transmisión de experiencias y conocimiento. 10. Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) Por último, la Década del Envejecimiento Saludable anunciada por Naciones Unidas el pasado 14 de diciembre y liderada por la Organización Mundial de la Salud, incluye entre sus cuatro ejes prioritarios de actuación, que las ciudades y comunidades fomenten un envejecimiento saludable y satisfactorio creando entornos amigables con las personas mayores, lo que ofrece un marco de actuación e intercambio de experiencias en todo el mundo y una forma de trabajo para avanzar en procesos de amigabilidad en los municipios. Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.) Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.) Década del Envejecimiento Saludable 2021 – 2030 (1) El equipo del Ceapat (Imserso) puede proporcionar información y asesoramiento a los ayuntamientos que lo soliciten sobre las actuaciones de mejora necesarias identificadas a raíz de la pandemia por los ayuntamientos adheridos a la Red en los aspectos relativos a accesibilidad en edificios y espacios públicos, a la accesibilidad en la información y la comunicación, así como sobre el uso de productos y tecnología de apoyo.
martes, 08 noviembre 2022 14:48
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el marco de la Agenda 2030 y la Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030)
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , agenda2030 , década envejecimiento saludable , ods
MAITE POZO | COORDINADORA «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental de los 193 países que la suscribieron y es la guía de referencia de la ONU y sus organismos hasta 2030. Al adoptarla, los Estados miembros se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de las personas en situación de mayor pobreza y vulnerabilidad. Esta Agenda plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas de carácter integrado para hacer frente a los retos sociales, económicos y medioambientales en el mundo. Los ODS tienen como objetivo la igualdad y la equidad entre las personas, proteger el planeta y asegurar la prosperidad y la paz como parte de una nueva agenda de transformación para un desarrollo sostenible. Son una herramienta de planificación a medio y largo plazo para los países, tanto a nivel nacional como local. La Organización Mundial de la Salud (OMS) como organismo de la ONU, señala que un compromiso con los ODS significa un “compromiso con el envejecimiento saludable y con políticas basadas en la evidencia que fortalezcan las capacidades de las personas mayores y mejoren su bienestar”. Por eso, en colaboración con los países y con actores nacionales e internacionales, la OMS lidera una acción mundial coordinada para fomentar el Envejecimiento Saludable en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Concretamente la OMS establece esta acción en el marco de 9 de los 17 Objetivos, además del Objetivo 17 que busca establecer alianzas para lograr los objetivos. Contexto demográfico: la población mundial está envejeciendo rápidamente Se estima que el número de personas mayores de 60 años en la población mundial se duplicará en 2050. Entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años pasará de 900 millones a 2.000 millones lo que representa un aumento del 12% al 22%. Esta tendencia comenzó en países de altos ingresos como Japón y España, pero ahora el número de personas mayores está creciendo más rápidamente en África, seguido de América Latina y el Caribe. El envejecimiento demográfico es más rápido en la actualidad que en etapas anteriores. Francia, por ejemplo, pasó del 10% al 20% de personas mayores de 60 años en un período de casi 150 años, mientras que Brasil, China o India deberán adaptarse a un rápido envejecimiento de la población en poco más de 20 años. Actualmente viven en el mundo 125 millones de personas con 80 años o más. En 2050, habrá un número casi igual de personas en este grupo de edad (120 millones) solamente en China, y 434 millones de personas en todo el mundo. En 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos. En España, las personas mayores de 65 años son cada vez más y suponen 8,9 millones de personas, el 19,1% de la población total, y el número de personas mayores de 80 años también aumenta. La tendencia de los últimos años indica un crecimiento continuado, con unas previsiones en España en 2050 de que las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población (cerca de 13 millones de personas). Y las personas mayores de 80 años superarán los 4 millones (lo que supondrá algo más del 30% de la población mayor). En nuestro país la esperanza de vida actualmente es de 83,3 años (hombres 80,4 y mujeres 86,2), una de las más altas del mundo, y viven aproximadamente un 33% más de mujeres mayores de 65 años que hombres mayores de 65 años. Todos los países se enfrentan a retos importantes para abordar este envejecimiento de la población y adaptarse a este cambio demográfico, uno de estos retos es la promoción de un envejecimiento saludable. ¿Qué es el envejecimiento saludable? En 2002 la OMS promovió el concepto de envejecimiento activo que ha evolucionado en los últimos años, en 2015 la OMS define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y continuar haciendo las cosas que cada persona valora. La OMS publicó en 2015 el Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. En él se establece un nuevo marco conceptual y de trabajo para el envejecimiento saludable centrándose en el nuevo concepto de capacidad funcional, que supone un concepto más amplio de salud, más allá de la ausencia de enfermedad. El envejecimiento saludable es el centro de atención del trabajo de la OMS en relación con el envejecimiento entre 2015 y 2030. Los términos clave del envejecimiento saludable son: La capacidad funcional se trata de tener mantener las capacidades que permiten a las personas ser y hacer lo que valoran. Se establecen cinco dominios clave de la capacidad funcional, cada uno de los cuales puede ser reforzado (o limitado) por factores ambientales. Estos dominios son las capacidades para: satisfacer las necesidades básicas; aprender, desarrollarse y tomar decisiones; mantener la movilidad; entablar y mantener relaciones; aportar y contribuir a la sociedad. La capacidad intrínseca comprende todas las capacidades mentales y físicas que una persona puede aprovechar e incluye su capacidad para caminar, pensar, ver, escuchar y recordar. El nivel de capacidad intrínseca está influenciado por varios factores, como la presencia de enfermedades, lesiones y cambios relacionados con la edad. Los entornos que incluyen el entorno físico (la vivienda, los espacios, el transporte, etc…), y el entorno social, la comunidad, las personas y sus relaciones, actitudes y valores, servicios sociales y de salud, el respeto y la no discriminación por razón de edad, etc… Poder vivir en entornos que apoyan y mantienen su capacidad intrínseca y su capacidad funcional es clave para un envejecimiento saludable. «La capacidad funcional se compone de la capacidad intrínseca de la persona, las características ambientales relevantes y la interacción entre ellas». La Organización Mundial de la Salud establece que la salud en la vejez no es una cuestión de azar. Aunque la herencia genética tiene cierto reflejo en la salud durante la vejez, la mayor parte se debe al entorno físico y social de la persona, este entorno determina sus posibilidades de desarrollarse y sus hábitos de salud. Estos factores influyen en el envejecimiento desde la infancia, una persona mayor en un entorno desfavorecido tiene más probabilidades de presentar problemas de salud, y probablemente menos acceso a los servicios y asistencia que pueda necesitar. En el entorno social, el edadismo o discriminación por edad influye negativamente en la salud de las personas mayores. Los estereotipos negativos sobre la vejez los vamos asimilando conforme envejecemos y esto tiene consecuencias negativas para la salud física y/o emocional de las personas a medida que envejecen. El envejecimiento saludable es el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y continuar realizando las actividades que nos interesan. Tener la posibilidad de vivir en entornos físicos y sociales que apoyan y mantienen las capacidades de las personas mayores es fundamental para el envejecimiento saludable. La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores En línea con los ODS, la Organización Mundial de la Salud, en su estrategia para la promoción del envejecimiento saludable, establece cinco objetivos estratégicos: Comprometerse a actuar. Desarrollar entornos amigables con las personas mayores, mediante el desarrollo de ciudades y comunidades amigables con la edad. Armonizar los sistemas de salud con las necesidades de las personas mayores. Fortalecer los cuidados de larga duración. Mejorar las mediciones, el seguimiento, la evaluación y la investigación. La OMS considera que es fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a adaptarse a las necesidades y demandas de las personas mayores. En el marco del envejecimiento saludable, igual que ocurría con el envejecimiento activo, se subraya la necesidad de actuar en múltiples ámbitos y sectores y de fomentar que las personas mayores continúen contribuyendo y participando en la sociedad en la que viven, en sus familias, comunidades y economías. La construcción de entornos amigables con las personas mayores requiere de cooperación y trabajo en red, de forma que se potencie la innovación y la creatividad en las propuestas. Es importante que las iniciativas y actores estén vinculados entre sí en una ciudad o pueblo pero también con otras ciudades y pueblos favoreciendo el aprendizaje mutuo. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores y su metodología de trabajo facilitan esta conexión y puede ayudar a catalizar ese progreso inspirando y apoyando un cambio y la aplicación de medidas creativas e innovadoras, no necesariamente costosas. Gran parte del trabajo y las medidas a desarrollar son de ámbito municipal que es el más cercano y donde se desarrolla el día a día de las personas (transporte, vivienda y desarrollo urbano, información y comunicación, servicios de salud y comunitarios, respeto e inclusión social…). Por eso la OMS dirige esta iniciativa a los gobiernos locales que quieren fomentar el envejecimiento saludable y activo, y que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal y contando con la participación de las personas mayores en el proceso. En una localidad amigable, las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con su entorno físico y social se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores envejecer con buena salud, vivir de manera digna, mantenerse activas y continuar participando en la sociedad. La Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) En consonancia con los ODS y la Estrategia y Plan de Acción Mundiales para un envejecimiento saludable, la OMS prepara la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) cuyo lanzamiento tendrá lugar el 1 de octubre de 2020 y se propone como una colaboración global, liderada por la OMS, que trabajará para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. En este proceso la OMS ha establecido 10 prioridades hacia la Década del Envejecimiento Saludable que proporcionan acciones concretas necesarias para alcanzar los objetivos sobre envejecimiento y salud. Muchas de estas acciones están estrechamente vinculadas entre sí y todas requerirán de la colaboración de diversos agentes clave: Establecer una plataforma para la innovación y el cambio: para estimular el debate y diálogo sobre envejecimiento, conectar personas e ideas y crear evidencia a través de la evaluación e innovación. Para ello se contará con la plataforma “Age Friendly World” (Web de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables de la OMS). Apoyo a los planes y acciones nacionales: apoyar los esfuerzos de los países a la hora de revisar planes, estrategias y acciones relacionadas con en el envejecimiento y salud, así como su implementación, facilitando herramientas. Un futuro «National Healthy Ageing Toolkit» ayudará a desarrollar políticas nacionales basadas en la evidencia para. Recopilar datos mundiales sobre envejecimiento saludable: sin datos y evidencia unificados no podremos comparar, ni evaluar el grado de envejecimiento saludable en todos los niveles (individual, comunidad, población), ni hacer un seguimiento de las necesidades satisfechas y no satisfechas de las personas mayores. Medir para avanzar. Promover la investigación dirigidas a las necesidades actuales y futuras de las personas mayores: la OMS creará el «Desafío de Investigación e Innovación en envejecimiento saludable» con el que se financiarán estudios en temas clave, y desarrollará una “Agenda Mundial de Investigación en envejecimiento saludable”. Alinear los sistemas de salud con las necesidades de las personas mayores: reforzar la atención integral a las personas mayores para que cuenten con la atención médica que necesitan, dónde y cuándo la necesitan. Sentar las bases para el desarrollo de sistemas de cuidados de larga duración en cada país, que fomenten las capacidades y respeten deseos y dignidad de las personas mayores y de las personas cuidadoras. Asegurar los recursos humanos necesarios para la atención integrada: las personas deben contar con las habilidades necesarias para ofrecer servicios de salud de calidad y cuidados a largo plazo para personas mayores. Emprender una campaña global para combatir la discriminación por edad: contribuir a cambiar las percepciones sobre la vejez y combatir el edadismo. Es posible cambiar la manera en que pensamos, sentimos y actuamos en relación con la edad y el envejecimiento. Visibilizar el argumento económico para la inversión en envejecimiento saludable: ayudar a entender los costes y beneficios del envejecimiento saludable. Un punto de partida para respuestas sostenibles, equitativas y eficaces. Desarrollo de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores: trabajar en el desarrollo de entornos físicos y sociales donde las personas mayores pueden continuar desarrollándose personalmente, verse incluidas y contribuir a sus comunidades, conservando su autonomía y salud. Entre 2018 la OMS realizó una encuesta dirigida a los puntos focales sobre el envejecimiento en los países para identificar posibles prioridades para esta Década. Un total de 174 personas de 81 países, de todas las regiones, respondieron a la encuesta. A la pregunta «¿En qué temas debería centrarse la Década?«, las personas encuestadas priorizaron: Mejorar el compromiso con las personas mayores; Una mejor comprensión de las necesidades de las personas mayores y las necesidades no cubiertas; Prevención y fortalecimiento de la salud y los cuidados de larga duración, especialmente a nivel comunitario; Mejorar la acción multisectorial y la coperación a través de, por ejemplo, ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Con el objetivo de fomentar un envejecimiento saludable, la Organización Mundial de la Salud liderará una Década de acción mundial en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se desarrollaron para asegurar «El futuro que queremos» para las generaciones presentes y futuras. En este contexto la Red continua creciendo en el mundo. Son ya más de 1000 municipios adheridos a la Red en 42 países, y en nuestro país, cerca de 200 pueblos y ciudades amigables con las personas mayores ya forman parte de la Red (ciudadesamigables.imserso.es) y están trabajando con la metodología propuesta por la OMS para lograr entornos amigables con el envejecimiento. Fuentes Web “Age-friendly World” Diez datos sobre envejecimiento y salud (OMS) 10 prioridades hacia la Década del Envejecimiento Saludable Envejecimiento Saludable en los Objetivos de Desarrollo Sostenible Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030. Informe de progreso Enero, 2020
lunes, 07 noviembre 2022 12:23
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