Tras un T.C.E son frecuentes los síntomas referidos a inestabilidad postural o alteración en la coordinación. La repercusión de estas alteraciones en la exploración clínica habitual es muy variable, pudiendo oscilar desde no ser aparentes en el examen clínico habitual hasta ocasionar un severo desequilibrio postural . La fisiopatología de los problemas de equilibrio en el T.C.E frecuentemente no se relaciona con síndromes cerebelosos o vestibulares puros, sino que es consecuencia de la afectación de las vías neuronales que procesan la información visual, vestibular y propioceptiva y de los complejos programas motores que implican las funciones cerebelosa, piramidal y extrapiramidal y la consecuente respuesta neuromuscular. Como factores predictivos relacionados con la alteración del control postural a largo plazo en el T.C.E se señalan el bajo SCG en la admisión, la profundidad de la lesión en el parénquima cerebral, y la existencia de daño axonal difuso. En pacientes que han presentado un ACVA la alteración del control postural pueden deberse a diferentes factores entre los que se encuentran el déficit motor y alteración de la coordinación motora, la incapacidad para integrar información sensorial , alteraciones sensoriales elementales (visual, somatosensorial, vestibular), o incapacidad para seleccionar la información sensorial adecuada en aquellas ocasiones en que distintos aspectos de la información sensorial entran en conflicto. Se pretende mostrar el protocolo actual de valoración de los trastornos del control motor en nuestro centro, de aplicación en pacientes que se encuentran en la fase de reeducación de la marcha así como establecer un sistema de clasificación que permita una mejor sistematización del tratamiento de dichas alteraciones ajustando al máximo la opciones terapéuticas a las características clínicas de cada paciente.